Era el 31 de diciembre de 2009 y en la casa se sentía esa emoción de Año Nuevo. Mi mamá, con su gorro de fiesta morado y sus enormes lentes de sol brillantes que le quitó a mi tío, era el alma de la fiesta.

Papá, siempre elegante con su camisa amarilla y corbata, sonreía al verla. Mi tío, con su camisa naranja a rayas, se reía de los lentes gigantes de mamá. Yo estaba feliz con mi pequeña corona de princesa, sintiéndome muy especial.
Nos acomodamos para la foto anual frente a la puerta, bajo la cruz de madera. Mamá me abrazó fuerte, y todos sonreímos justo cuando la cámara hizo "¡clic!". Fue el comienzo perfecto para esperar el 2010, lleno de risas y cariño.
**Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.**

