Nadie decía nada en el funeral. Ni siquiera un pequeño murmullo interrumpía el abrumador silencio. Pero entonces los Pesados pasos de unas botas industriales hicieron que todo mundo volteara a ver al extraño. Se trataba de una persona mayor con aspecto humilde penetrante olor a licor. Se sentó frente al féretro, hizo una pequeña oración y se retiró haciendo el mismo ruido que cuando llegó. Sobre el féretro había dejado una cerveza escurriendo de helada...
Historia corta y fotografía