Amigos de @Holos-Lotus, ¿cómo desprenderme de esta comunidad y sus temas interesantes?. Hace unos días leía el texto de @emiliorios, Incentivar-la-crueldad-el-peligro-de-las-opiniones-agresivas..., luego el texto de @apineda terminó por darme el empuje y decidirme a hablar de el peligro de las opiniones agresivas.
Es difícil ser tan absoluta y categórica, pero la desventura de los cubanos en este aspecto es abismal. En gran parte se debe al odio y la agresividad de unos con otros engendrado desde décadas atrás.

Uno de los ejemplos más notables y reciente son las recientes medidas de ETECSA, Empresa de Telecomunicaciones de Cuba y las autoridades que las respaldan no solo ignoran el derecho a la comunicación, sino que agravan deliberadamente el sufrimiento de un pueblo que lleva años cargando sobre sus espaldas crisis tras crisis.
En Cuba el acceso a la comunicación se ha convertido en un lujo, cuando es una necesidad vital. A ello se suma una oleada de personas que bajo las prebendas del gobierno y con el uso de teléfonos corporativos prepagados, hacen su "promoción", desacreditado a los que sí reclaman con justicia
.
Hoy los cubanos solo podemos poner 6G para el consumo de internet al mes, o igual 360 pesos cubanos para cualquier cuestión de comunicación, lo cual no alcanza para una semana. El problema no es solo económico; es, ante todo, una cuestión de desidia estatal; de una brechaque se ha convertido en un abismo entre el Estado y sus ciudadanos. El pueblo no le importa a nadie, es el pueblo contra el pueblo.
No hay diálogo. No hay consulta. Solo imposiciones. Las llamadas "soluciones" luego de la reducción de megas (un paquete de datos más para estudiantes, una recarga simbólica para algún sector), son migajas arrojadas con calculada indiferencia, solo para callar a los que levantan la voz. Mientras, el una buena parte de la población, afectados también apoyan las medidas e insultan en redes y actos a los que se pronuncian.
Pixabay
La unión de los poderes en Cuba los hace a ellos más fuerte, Estado, Ejercito, Cuerpo Judicial, todos en uno contra un pueblo cansado y dividido. De ahí que quien alce la voz, termina años y años privado de libertad. Aún así esta sucediendo algo que para nosotros es novedoso: los jóvenes no han callado sobre este pormenor de las comunicaciones porque sienten que les están amarrando sus alas, ya privados de volar por otras vías.
El verdadero problema persiste en el sustrato. Las políticas se diseñan en oficinas alejadas de la realidad cotidiana y el resultado no puede ser otro que el fracaso y la indignación. Es muy alto el costo humano de un país desconectado. La falta de comunicación no es abstracta; tiene rostro.
.Es el rostro de muchos, trabajando para empresas estatales con su propia internet porque no hay recursos institucionales.
.Es mi rostro, con empleo en una subasta de arte y mi vida en Hive, con la cual ya no sé vivir.
.Es el de mi madre, angustiada porque 360 pesos no le alcanzan ni para dos llamadas a mis hermanos.
.Es el de los artistas cubanos, excluidos de circuitos comerciales y obligados a mendigar oportunidades en una conexión inestable y cara.
.Es la de un país amordazado por la falta de electricidad y el retroceso en todos los sectores. Un país de espalda al mundo para la investigación, la docencia, el arte, la vida.
Internet no es solo entretenimiento; para muchos, es la única herramienta de supervivencia profesional y eso no logran interiorizarlo los que verdaderamente odian que son los propios cubanos desde dentro y fuera del país. Cuba no necesita lastimar ni desunir a su pueblo que siempre ha estado orgulloso de ser cubano.
Lo que hoy se da desde las redes, incentivando la-crueldad y el peligro de las-opiniones agresivas..., se dio en tiempos en que no existía Internet: actos de repudio y huevos lanzados a la puerta de quienes decidían irse del país.

Mientras el pueblo esté desunido, cada nueva política será solo otro puñal clavado en las heridas de un pueblo que ya ha sangrado suficiente.
English
The Insult That Chokes
Friends of @Holos-Lotus, how can I detach myself from this community and its interesting topics? A few days ago, I read @emiliorios's text, Incentivizing-Cruelty-The-Danger-of-Aggressive-Opinions..., and then @apineda's text finally gave me the push I needed to speak up about the danger of aggressive opinions.
It’s hard to be so absolute and categorical, but much of the misfortune of Cubans stems from the hatred and aggression they direct at one another.
One of the most notable recent examples is the new measures imposed by ETECSA, Cuba’s Telecommunications Company. The authorities backing these measures not only ignore the right to communication but deliberately worsen the suffering of a people already burdened by years of crisis after crisis.
In Cuba, access to communication has become a luxury when it should be a vital necessity. To make matters worse, there’s a wave of individuals who, benefiting from government privileges and using prepaid corporate phones, engage in "promotion," discrediting those who rightfully demand justice.
Today, Cubans are limited to 6GB of internet consumption per month, or the equivalent of 360 Cuban pesos for any communication needs. The problem isn’t just economic—it’s primarily a matter of state neglect, a communication gap that has turned into an abyss between the state and its citizens. No one cares about the people; it’s the people against the people.
There is no dialogue. No consultation. Only impositions. The so-called "solutions" following the reduction of data (an extra data package for students, a symbolic recharge for some sectors) are mere crumbs tossed with calculated indifference, just to silence those who speak up. Meanwhile, a significant portion of the population, also affected, supports these measures and attacks those who protest—both online and in public acts.
The consolidation of power in Cuba makes the state, military, and judiciary stronger—all united against a tired and divided people. That’s why those who raise their voices end up imprisoned for years. Yet something unprecedented is happening: young people are not staying silent about this communication issue because they feel their wings are being clipped—already deprived of other ways to fly.
The real problem lies deeper. Policies are designed in offices far removed from daily reality, and the result can only be failure and outrage. The human cost of a disconnected country is far too high. The lack of communication isn’t abstract—it has a face.
- It’s mine, working for a state company with my own internet because institutional resources are nonexistent. A second job at an art auction and my life on Hive, which I no longer know how to live without.
- It’s my mother’s, distressed because 360 pesos aren’t even enough for two calls to my brother.
- It’s Cuban artists, excluded from commercial circuits and forced to beg for opportunities over an unstable, expensive connection.
- It’s a country gagged by power outages and regression in every sector. A country turned away from the world for research, education, art, life.
The internet isn’t just entertainment—for many, it’s the only tool for professional survival, something those who truly hate fail to grasp, whether inside or outside Cuba. The new tariffs make no sense, even for relatives and friends recharging from abroad. Even when you manage to access it, you face scams. Cuba doesn’t need more measures imposed by institutional and political deafness; it doesn’t need to hurt or divide its people, who have always been proud to be Cuban.
What we see today on social media—incentivizing cruelty, the danger of aggressive opinions—has happened before, even when the internet didn’t exist: acts of repudiation and eggs thrown at the doors of those who chose to leave the country.
As long as the people remain divided, every new policy will be just another dagger in the wounds of a nation that has already bled enough.
