Hola chicos.
Por suerte me encontré en el patio de un amigo mío. Cuanta maravilla se siente respirar junto al verdor de las plantas, ver las flores, tantos colores diferentes. La riqueza espiritual que brinda la naturaleza a través de las plantas.
Les cuento algo, yo soy de cuidar más a los animales, no tengo manos mágicas para las plantas, pero me encanta estar entre ellas, porque como dije, es espiritualidad pura.
Pero, solo el hecho de verse rodeado en un jardín, por flores y hojas verdes, nos hace mejores personas.
Luego me detuve a mirar la higuera y recordé un poema en un libro de texto de primaria dedicado a la higuera. Decía que la mata es áspera y fea, que sus hojas o ramas son grises, no recuerdo el autor, oh, sí, sí, ya recuerdo, es de Juana de Ibarbourou, solo sé que es un poema hermoso, pero en eso estaba cuando encontré un higo maduro…
Ahí mismo formé una fiesta y mi amigo fue y agarró el higo para mí. Di gracias a la mata madre por obsequiarme a su hijo maduro, di gracias a mi amigo por permitirme paladear el fruto y lo olí, lo fotografié.
Pero no quería morderlo para no hacerle daño, tan perfecto. Al final me decidí y mientras lo mordía y el jugo llegaba a mi garganta, recordé que para hacer el Aliñao para el nacimiento de mi hijo, usamos las hojas de higo hecha té, un té bien dulce para que aliñara bien con las otras frutas en almíbar.
Tuvimos que echarle hojas porque había muy pocos higos maduros, aunque con los pocos que habían también hicimos en almíbar para el aliñao. Mi esposo también quiso comer del higo.
Es que la fruta madura tiene un sabor exquisito, diferente y único. Jamás he probado otra fruta que se parezca. Además de su textura y apariencia en el interior.
Entonces pensé en sus propiedades, es una fruta maravillosa, rica en fibra natural, controla los niveles de glucosa y colesterol en la sangre. Y tiene varios minerales que aporta para el sistema nervioso, los músculos y los huesos. Una fuente de nutrientes en una fruta.
Esta fruta además ayuda a equilibrar la presión arterial, mejora la digestión, fortalece el sistema inmunológico. También tiene poder antioxidante.
Me dispuse entonces a estudiar el higo y busqué en internet y encontré una información que me entristeció un poco. Dice que cada higo que nos comemos lleva un insecto muerto dentro, lleva una avispa del higo, que son las responsables de polinizar las flores que están dentro del fruto y que cada año puedan seguir la parición.
En lo que termino de escribir el post y me llamó la atención esto de la tumba de la avispa del higo, acabo de darme cuenta con la lectura, que realmente no solo nos comemos un insecto dentro del fruto, sino que el fruto se convirtió en su tumba, su descanso eterno.
O sea, cuando nos comemos un higo, debemos agradecer también a estas avispas porque además nos entregan su descanso como fuente de alimentación y nutrientes.
Jamás imaginé que un post me iba a hacer llorar, pero pienso que el conocimiento adquirido también valió la pena.
El texto publicado es original y las imágenes son tomadas por mí .
English Version
Hello people.
Luckily, I found myself in a friend's yard. How wonderful it feels to breathe among the greenery of plants, to see the flowers, so many different colors. The spiritual richness that nature provides through plants.
Let me tell you something: I'm more of an animal lover. I don't have magic hands for plants, but I love being among them, because, as I said, it's pure spirituality.
But, just seeing oneself surrounded by flowers and green leaves in a garden makes us better people.
Then I stopped to look at the fig tree and remembered a poem in an elementary school textbook dedicated to the fig tree. He said the plant is rough and ugly, that its leaves or branches are gray. I don't remember the author, oh, yes, yes, I remember now, it's by Juana de Ibarbourou. I only know it's a beautiful poem, but I was in the middle of it when I found a ripe fig...
Right there, I threw a party, and my friend went and picked the fig for me. I thanked the mother plant for giving me her ripe child. I thanked my friend for letting me taste the fruit, and I smelled it, and I photographed it.
But I didn't want to bite into it so as not to hurt it; it was so perfect. In the end, I decided, and as I bit into it and the juice reached my throat, I remembered that to make the Aliñao for the birth of my son, we used the fig leaves made into tea, a very sweet tea so that it would go well with the other fruits in syrup.
We had to add leaves because there were very few ripe figs, although we also made syrup with the few we had for the dressing. My husband also wanted to eat the fig.
The ripe fruit has an exquisite, different, and unique flavor. I've never tasted another fruit that's quite like it, not to mention its texture and appearance inside.
Then I thought about its properties: it's a wonderful fruit, rich in natural fiber, it controls blood glucose and cholesterol levels, and it has several minerals that support the nervous system, muscles, and bones. A source of nutrients in a fruit.
This fruit also helps balance blood pressure, improves digestion, and strengthens the immune system. It also has antioxidant power.
I then decided to study the fig and searched the internet and found some information that saddened me a little. It says that every fig we eat carries a dead insect inside—a fig wasp, which is responsible for pollinating the flowers inside the fruit so they can continue to bear fruit each year.
As I finished writing this post and this thing about the fig wasp's tomb caught my attention, I just realized while reading it that we're not just eating an insect inside the fruit, but the fruit itself has become its tomb, its eternal resting place.
In other words, when we eat a fig, we should also thank these wasps because they also give us their resting place as a source of food and nutrients.
I never imagined a post would make me cry, but I think the knowledge I gained was also worth it.
The published text is original and the images are taken by me.