Hay momentos en nuestras vidas que realmente trascendemos, se pueden cerrar las puertas y podemos dedicar la vida entera a llora, la vejez será inevitable pues el tiempo no se detiene, por lo tanto, no pierdo la belleza de mi tiempo en lagrimas que no traen soluciones, para muchos puedo resultar algo fría y calculadora, quienes me ven con los ojos cerrados saben quien soy y que siento a solas con mi soledad...