
Tanto esperar sin ganas...
… tanta calma y
venas dobladas por la orden
de un orden sintético
[peces sin aletas
contra la corriente],
no dejan que hablen
-en noches sin luna y sin velos, todo el cielo
para los pájaros-,
los astros de música exacta
(aunque a veces confundan el infinito
con la una menos nueve),
la luz del aire,
la evidencia
de un latido en un ahora
que no es silencio
ni es sonido.
Tanto vender lo eterno
por comprar la venta...
… tanta paz deshecha
por los gusanos de los faraones...
Fotografía propia