Mis párpados en clave te avisan. Tus rizos atrapan mi mirar en sus pronunciadas curvas. La muerte te persigue con tacones y un poco borracha, no parece que la vejez te llegue tan pronto.
Museo de hermosas piernas esculpen mis malos pensamientos y de vez en mes unos cuantos rosarios para que siempre andes con bien. Caminas y suena jazz de fondo, yo adorno ese momento como el espectador melancólico.
Donde asoma tu presencia se esconden los demás gustosos de ser apocados.