Este impulso que repudia los trámites de las élites sociales, que no se rinde ante la falta de interés y que no se niega a dejar la esperanza por alli... Regada o quebrada, herida o desarmada.
Porque te rompe, desangrado, iluso sin esperanzas, teniendo que levantarte, con las lágrimas rodeando el borde de tu alma limpiando de forma activa y con el fin de que quizás para algún momento pueda descansar...
Para descansar del desarraigo, del dolor y la pérdida de la sonrisa.