.
.
.
.
Oh máx, como desearía yo que fueses mio.
Si, como quisiera yo, que cuando divagaras en tu interior pensaras en mi.
Si, solo en mi...
Yo tan distraída, tan perdida y a la vez tan sola...
Oh máx, como quisiera que esos ojos tuyos
en los que me he perdido, sólo me vieran a mí.
Oh como anhelo yo que no tuvieras que mirar otros cuerpos,
admirar otras bellezas...
Oh mi amor, que puedo hacer yo.
Tan menuda, tan simple, para que sólo me veas a mí...
.
.
.
.
.