Carta Atemporal
La vida es un viaje a los confines del tiempo, un mensaje y un mensajero, cuya voz es un eco…
Recibe esto como parte de la armadura que viste al caballero. El diminuto eslabón entre cientos de una cofradía que es su atuendo. Letras como trofeos, fragmentos a vorágine envueltas en coros de lo que alguna vez dirán los vagos recuerdos.
Soñando un futuro que no llega, pero sabe que obligado vendrá a su manera. A estas alturas, no sé lo qué estarás haciendo, tal vez, la vida y sus cambios te hayan guiado a un impredecible lugar al cual no accede mi pensamiento.
Igual como llegué aquí, inadvertido, solo partiendo de los viejos tiempos. La viva voz de infante, el sueño adolescente, la pasión de un joven dominado por las letras, el mensaje que en ellas ve y que pocos interpretan.
Nunca pensé entrar a este lugar de la mente y dejar mi huella, tampoco que enviaría el mensaje al mismo remitente quién en tiempo pasado me pidió que hoy lo hiciera.
Atemporal, una carta para el viajero. Para ese otro que se encuentra mirando los relojes del tiempo, esperando por la encomienda del Segundo, que a su vez, fue enviada por el Primero. Hasta puedo llegar a pensar, que estás sentado en el mismo lugar donde ideaste hacer esto, pero mi mano es tu voz y tus ojos serán mi silencio.
Y esta carta es del pasado, dirigida hacia el futuro, pensando en el enigmático caballero, aquel que hoy libra la batalla del imaginario y sus miles de egos. La intención es hacerme una idea de la nueva realidad, esa que dan los años, hoy es bastante lo que hago para tener un promisorio destino colmado de lo que no encontré a pesar de haberlo buscado sin respiro.
Porque la vida entrega todo a cuenta gotas, poco a poco, como para que no olvides lo que cuesta lograrlo. Miro hacia el pasado y te veo, viviendo para el presente con la mirada puesta en lo venidero. Me veo y no lo creo, espero sea igual tu asombro cuando recuerdes a aquel mismo sujeto, en el momento justo cuando escribió esto.
Me pregunto; ¿Aun piensas en escribir algo para el viajero?. Me pregunto, si tendrás la necesidad de hacerle compañía a la próxima edad que por delante de ti querrá recordar, cómo fue lo que vivieron.
Y seremos dos y luego tres; el niño, el joven y el anciano que está leyendo, mirándonos todos al mismo tiempo, a través de este documento. El hombre que una vez dijo:
¡Escribiré, hasta el día en que esté muriendo!
Y si en el cielo hay voces y sueños, y cánticos, y viajes en el tiempo… También habrá otro que nos mire, escribiendo la carta Atemporal para el siguiente viajero...
