HEROÍNAS
Venezuela, tierra de valientes, ha tenido su cuota de mujeres que han participado, codo con codo y a la par de los varones, en las luchas por la independencia del suelo que las vio nacer.

La Gran Urimare, Cacica de los Chaimas, Reina del Guácharo, logró aglutinar a las tribus caribes y chaimas de la región oriental. Desde su cuartel general en la Cueva del Guácharo, en las entrañas del Turimiquire, en el estado Monagas, mantuvo en Jaque durante mucho tiempo a los conquistadores españoles.
La india Yarura y su hija, la princesa Yarúa, mujer e hija, respectivamente, del gran Cacique Maturín, lucharon con él, codo con codo, por la independencia de su raza y de su tierra.
Acantarair, hija de Tamanaco, prometida de Guaicaipuro y mujer a la fuerza de El Cautivo, compañero de Diego Lozada, conquistador del valle de Caracas, nunca pudo ser dominada completamente por el blanco.
La inolvidable "Libertadora del Libertador" Manuela Sanz, amante de Bolívar; Juana Ramirez, La Avanzadora y sus compañeras, heroínas monaguenses; la joven prisionera, Luisa Cáceres de Arismendi y tantas otras que escapan a mi memoria.

Las mujeres Venezolanas no solamente lucharon a sangre y fuego junto a sus hombres, además, fueron sus educadoras, como en el caso de Perfecta Burgos, madre los Monagas, Próceres de la Patria.
En la actualidad las mujeres siguen cumpliendo los mismos roles, pero, además, también son madres y padres a la vez, enfermeras, formadoras de caracteres, maestras. Trabajan en la calle y en la casa, se ganan su propia vida y la de sus hijos, son responsables de su educación, comida, ropa, casa y a veces, son consideradas culpables por los errores de sus crías.
A las mujeres se les exige que además de todo eso, sean excelentes esposas, bellas, estén siempre bien vestidas y a la moda, esbeltas y elegantes; conserven la casa impecable, sean eficientes en sus trabajos y encima, mantengan siempre el buen humor para complacer a sus pobres maridos.

A las pobres hias de Eva se les ha lavado el cerebro con eso de la bendita "Liberación Femenina". Los hombres han conseguido que trabajen el doble o el triple que ellos, tengan muchas más responsabilidades respecto a la vida familiar, mantengan la dignidad y la virtud, suyas y de los hijos. En fin, cuando algo sale bien, son muy buenos padres y cuando algo sale mal, ellas no han cumplido con su deber.
Es cierto que tienen reconocimiento a su labor, ardua, extenuante, humilde, callada y hecha con amor: el Día de la Madre y el Día Internacional de la Mujer. En verdad, nos parece demasiado poco para lo que realmente merecen.
En Resumen, ellas deben pensar, parodiando el excelso verso de Rubén Darío:
¡Libertad!, Divino tesoro, te fuiste para no volver, ¿Sera que nunca has existido y sólo has sido en mi imaginación?

