

Consuelo en el silencio, alegría en el invierno. Mantiene mi corazón despierto, para que no duerma por el sufrimiento.
Te escucho en las cuerdas de un arpa, o tal vez, ¿fuese una guitarra? Lo cierto es que me dejaste sin palabras, extasiada, regalando paz a mi alma.

¿Será que he vivido lo que Beethoven una vez dijo? ¿En el silencio la voz de Dios susurró a mi oído? Como deseo volver a escuchar, aquel sonido sin igual.
¿Habrá sido un ángel al tocar y que de forma misteriosa logré escuchar? La verdad es que fue música celestial, música tocada de forma sobrenatural.

La música es el Lenguaje de Dios.Ludwig Van Beethoven.

