...Desespero y miedo. Dolor y falta de esperanza bajaban sobre mi. - Roberto, no sueltes el perro. Por favor, no hagas eso. Por favor.
Continuo llorando e implorando. Mi cuerpo tiembla cada vez que el pitbull ladra. El me mira una última vez, sonriendo, y dice la frase más espeluznante:
- Hasta que la muerte nos separe, Paola.
Y suelta el perro.
Yo grito.
Se cierra la puerta y...
El pitbull corre feroz.
Ataca.
Muerde.
Arranca.
Destruye.
Yo grito.
Imploro.
Lloro.
Sufro.
Lucho.
El no para.
Y Yo no aguanto.
Muero.
#SorrisosQuebrados