Estoy aquí sentado, perdiendo el tiempo. Esperando, pensando.
No sé si puedo estar frustrado por lo que he vivido o por lo que no he vivido, por lo que he hecho o he dejado de hacer; porque en mi subconsciente no he logrado llegar a ninguna parte. Es la verdad. He perdido muchos años atrapado en la mediocridad y falsedad del contexto auto crítico de mi personalidad. Porque no es lo que he querido hacer, me han frustrado, me han ofendido, denigrado. Pero es que esto lo pienso cada vez que analizo que no hay futuro. ¿Para qué vivir en un mundo en donde mueren más árboles, pero nacen nuevas guerras?. La realidad es dura y la vida pasa, como carreta en bajada. De cuando ya no podés controlar la fuerza que impulsa la velocidad de la misma inclinación, porque esta va hacia abajo sin destino, ni motivo. Sólo a destruirse.
Pero claro, yo sigo aquí sentado y escapando a que no me pasen los años, porque he seguido por mucho tiempo el estereotipo y vanidad que llega con la edad. Aunque soy todavía muy joven, me siento viejo y cansado, pero no físicamente, sino espiritualmente, de anhelar tanto el llegar al final de todo, y que por fin pueda alcanzar donde yo quiero en verdad estar. En ese futuro tan utópico, pero a la vez tan real, llamado LIBERTAD.
