Ayer me vine de regreso a casa caminando, lo necesitaba, antes solía hacerlo para pensar, reflexionar y había perdido esa buena costumbre.
Por el camino me puse a pensar en lo extraños, egoístas e indecisos que somos lo seres humanos. ya les explico a lo que quiero llegar. Exigimos a los demás, cosas que no estaríamos dispuestos a hacer por ellos ni por nadie. Creemos dar todo y no recibir nada, cuando solo damos lo que nos conviene y mientras, hacemos cosas que no quisiéramos que nos hicieran.
Pedimos a nuestra pareja no hablar nunca más con esas personas que una vez le gustaron o estuvieron ligadas sentimentalmente y nosotros no dejaríamos jamás de hacerlo. ¿Por qué exigimos lo que no damos? Cuando sabemos que los ojos nunca serán para una sola persona y tú que miras lo demás exiges al otro no hacerlo. Nos sentimos tristes, rabiosos decepcionados porque nos hacen cosas que nosotros mismos hacemos o hemos hecho.
¡Que raros y incoherentes somos los seres humanos!
