Veo tu coche rojo aparcado
en la acera infinita que existe
en el latido de un corazón
que, preso, aguanta, resiste
éste congojo, ésa desazón
por ver el carro matriculado
con otro número, negro color.
Veo tu coche rojo aparcado
en la acera infinita que existe
en el latido de un corazón
que, preso, aguanta, resiste
éste congojo, ésa desazón
por ver el carro matriculado
con otro número, negro color.