Un representante por excelencia de la literatura romántica en Venezuela lo fue (es) el escritor Juan Antonio Pérez Bonalde, nacido en Caracas el 30 de enero de 1846, es decir, hace 180 años.

No voy a abundar en su biografía, pues suficientemente se ha escrito sobre ella, como la excelente publicada por el escritor venezolano José Ramón Medina en 1973. En la referencia dada arriba pueden encontrar un buen resumen de sus principales datos biográficos. Cabe destacar que fue un reconocido traductor; entre lo más logrado se encuentra su traducción del poema “El cuervo” de Edgar Allan Poe.
Aparte de las penurias de la vida familiar y económica que le tocó vivir, tuvo que sufrir el exilio cuando fuera deportado en 1870 por el dictador de entonces en Venezuela, Antonio Guzmán Blanco, a propósito de un poema que nuestro autor escribiera en contra del déspota “ilustrado”. Reproduciré en este post ese poema y lo comentaré brevemente.
A propósito de su experiencia como migrante, publiqué el año pasado por esta fecha en #Hive un artículo, enfocado a comentar su más famoso poema Vuelta a la Patria; de estar interesados, les dejo el enlace a ese artículo.

A continuación, el poema referido, cuyo título es A un tirano.
¿Por qué la patria sumergida en llanto
por su preciosa libertad suspira?
¿Por qué infeliz, entre congojas, mira
roto en jirones su estrellado manto?¿Por qué en vez de ceñir el lauro santo,
ciñe la adelfa que tristeza inspira?
¿Por qué de gloria en su armoniosa lira
solo vibra la nota del quebranto?…Es porque un día te confió su honra
la virgen Venezuela… y su inocencia
de ignominia cubriste de deshonra…!¡Atrás, profanador! La frente impía
ve en el lodo a ocultar de tu conciencia,
y no avergüences más la patria mía.
Como podemos ver, se trata de un soneto, arte poética que bien dominaba Pérez Bonalde, hasta haber sido traductor de sonetos de Shakespeare.
Advertimos que los dos cuartetos están conformados por interrogaciones, donde el hablante interpela la oprobiosa suerte de su patria. En la primera estrofa, se reconoce el dolor, la infelicidad por la que atraviesa al ser negada su libertad. El último verso de esta es muy significativo: “roto en jirones su estrellado manto”, donde se alude figuradamente a ese estrago como las rasgaduras de la bandera nacional (recordemos que tiene un número de estrellas que la configura icónicamente) cual prenda que abriga.
En el segundo soneto, también se pregunta acerca de la realidad ominosa vivida por su país, haciendo uso del recurso de la antítesis: en vez del laurel, símbolo del honor, la adelfa, planta venenosa. Y acude al contraste aludiendo al himno nacional, que comienza: “Gloria al bravo pueblo”, cuando expresa: “¿Por qué de gloria en su armoniosa lira / solo vibra la nota del quebranto?…”, en una connotada afirmación del deterioro bajo las imágenes musicales.
En los tercetos, el hablante responde a esas dolorosas interrogantes, dirigiéndose a la figura que confronta. Siguiendo con las paradojas, culpa al gobernante de haber deshonrado a la patria, a la que identifica como virgen. Y luego, con un “vade retro”, en correspondencia con lo anterior, le endilga su condición de violador, de mancillador, y lo condena y le exige que deje de abochornar a su patria.
Evidentemente, se trata de un texto de un contundente sentido de denuncia, muy arrojado, como pocos lo han hecho ante las ignominiosas tiranías vividas en la historia moderna (recuerdo ahora el poema del escritor ruso Osip Mandelstam satirizando a Stalin, que le valió su prisión en el gulag de Siberia, y quizás al poeta Heberto Padilla contra el tirano Fidel Castro).
Así, aparte de la belleza de su lírica, Pérez Bonalde se erige como un referente insoslayable de la valentía que puede ejercer la poesía en contra del poder despótico.
Referencias:
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/perez_bonalde.htm
https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/p/perez-bonalde-juan-antonio/
https://ciudadseva.com/texto/a-un-tirano/





