

First of all, I hope you celebrated the end of the year with great joy, and I also wish you continued blessings, health, and good things in 2026. Now, I'll get back to catching up on my columns, and this one, about inappropriate laughter, has had me putting it off until I've procrastinated.
I believe that the humor that laughter triggers generally stems from the deliberate use of intelligence, but it also arises from naive actions that provoke reactions that are sometimes outside the bounds of social norms.
I have great respect for comedians, who use satire and irony that supposedly border on the absurd to make us laugh at even our own misfortunes. Talented individuals, professional jesters, who mock power and social norms, and who provoke collective catharsis at the expense of their own safety.
In this particular case, I haven't developed this side of myself. In fact, perhaps it's because I was quite introverted and afraid of ridicule as a child. Nothing is more embarrassing than being the butt of jokes. However, some have turned that focus into a strength, gaining acceptance and popularity. This reminds me of those inappropriate jokes that no one finds funny. Yes, making people laugh is an art in itself.
So it was hard for me to recall a situation like that.
However, of course, I found myself in situations where laughing was counterproductive. Yes, in a recent chronicle, I mentioned that I played the role of a soldier. From that time, I remember the occasion when two senior cadets were trying to make fun of each other, hoping I would laugh at one of them. One had a very curious last name: Mosquito Cricket. The more theatrical one kept emphasizing that his companion was a cross between the two insects. I stifled my laughter, but a slight smile unleashed his fury upon me. Ha, ha, ha. Today I laugh; however, that day, after a training exercise, my body regretted it. Those who have been through the military understand me perfectly.
Prudence is a very valuable gift, even when it comes to laughter. But smiling at life remains a balm for coping with it.
I hope you enjoyed these belated chronicles.
Greetings.

Image AI-generated from https://www.gentube.app with my username jnavedan

Writing by @janaveda in Spanish and translated to English using https://translate.google.com
The thumbnail was created from image by Clker-Free-Vector-Images on Pixabay
Thanks for reading this for me. I hope you like my writing. I would love to hear your comments and learn from your feedback.
Tired...! Are you no longer satisfied with traditional social media?
Then I invite you to get to know Hive by clicking here.
Join our global community, where uncensored freedom is our north.



Antes de todo, confío en que hayan celebrado el fin de año con mucha alegría, y asimismo les deseo que en el 2026 sigan recibiendo abundancia de bendiciones, salud y cosas buenas. Ahora, proseguiré a ponerme al día con mis crónicas, y esta, la referida a las risas inoportunas, ha hecho que lo pensara hasta la procrastinación.
Considero que el humor que desencadenan las risas proviene, por lo general, del empleo deliberado de la inteligencia, pero también acontece de acciones ingenuas que provocan reacciones que a veces están fuera de las conveniencias sociales.
Tengo un gran respeto por los humoristas, quienes utilizan la sátira e ironía que rayan, supuestamente, lo absurdo para hacernos reír de hasta nuestros males. Personas talentosas, bufones de oficio, que se burlan del poder, de las normas sociales y que provocan la catarsis colectiva a expensas de su propia seguridad.
En este particular, yo no he desarrollado esta faceta. De hecho, quizás sea porque desde niño fui bastante introvertido y con miedo al ridículo. Nada más embarazoso que ser el foco de las burlas. No obstante, hay quienes hicieron de ese foco una fortaleza para ser aceptados y populares. Esto me recuerda los chistes inoportunos que a nadie hacen reír. Sí, causar carcajadas es un arte en sí mismo.
Así que me costó mucho recordar una situación de esta índole.
Sin embargo, claro que me vi en situaciones en donde reírse era contraproducente. Sí, en alguna crónica reciente dije que desempeñé el rol de militar. De esa época, recuerdo la ocasión en que dos cadetes superiores trataban de mofarse el uno del otro, intentando que yo me riera de uno de ellos. Uno tenía un apellido muy curioso: Zancudo Grillo. El más histriónico me recalcaba que su compañero era el cruce entre ambos bichos. Contuve la risa, pero una leve sonrisa desató la furia sobre mí. Ja, ja, ja. Hoy me río; empero, aquel día, luego de una faena de ejercicios, mi cuerpo lo lamentó. Quienes hayan pasado por la milicia me entienden perfectamente.
La prudencia es un don muy valioso, incluso a la hora de reírse. Más sonreírle a la vida sigue siendo un bálsamo para sobrellevarla.
Espero que estas crónicas rezagadas hayan sido de tu agrado.
Saludos.

Imagen generada por IA de https://gentube.app con mi usuario jnavedan

Un escrito muy personal de @janaveda
La miniatura se creó a partir de la imagen de Clker-Free-Vector-Images en Pixabay
Gracias por leerme. Espero que este escrito sea de su agrado. Me gustaría mucho leer sus comentarios al respecto para enriquecerme con sus críticas.
¡Cansado! ¿Ya no te satisfacen las redes sociales tradicionales?
Entonces, te invito a conocer Hive presionando aquí.
Únete a nuestra comunidad global, en donde la libertad sin censura en nuestro norte.
