A veces no es necesario volar para ver el cielo, solo es necesario una sonrisa, una mirada, un suspiro, ver algo que te gusta volar hacia lo más alto de tu existencia y creer que estas con vida, sentirte vivo y aceptar por un momento que tu vida vale la pena.
Hay personas que no vuelan, y otras que se niegan.
Hay personas subterráneas, y puede ser que los que están en el cielo las juzguen por no ser como ellos e ir instintivamente hacia los aires, pero nadie de allá ha venido a ver, que será lo que tiene la tierra subterránea para que esta parte no quiera ni mirar para arriba.
Pero no quiero centrarme solamente ahí, también los subterráneos juzgan a los demás cielos por libertinos.
Tal vez están en la parte subterránea porque ahí están protegidos por barreras, tal vez porque allá son más Unidos y porque les gusta sentir la comodidad del suelo en sus pies.
Tal vez los del aire les gusta estar allá porque allá se sienten libres, se sientes poderosos y frescos libres de todo peligro terrestre en esas alturas maravillosas.
Nada es malo en esta vida, solo tienes que elegir.