Hola qué tal, un gusto saludarle mis amigos de Hive. Este vídeo tiene como finalidad mostrarles un poco de las clases que imparto como facilitador de oratoria en una academia en mi cuidad de residencia, Maracay, en Venezuela. Pero además de ese extracto de la clase, aprovechar de dejarles una opinión ampliada de lo que dije allí. Sigue leyendo para que entiendas mejor de qué va esto.
Esa clase era parte de un diplomado de conferencistas y les comentaba ese día que el conferencista está expuesto a la crítica ya que alguien puede dar una conferencia, un taller y van a haber personas que van a apoyarle, que le va a gustar lo que ese orador presenta, va a conectar con su mensaje y por allí, todo bien.

Por otro lado habrán personas que no les gustará absolutamente nada. O tal vez le guste lo que dice, pero no va a conectar ese conferencista, no le va a gustar su manera de presentarlo, su estilo y para eso debe estar preparado. Y hago la analogía con la creación de contenido: nada más vulnerable que un creador de contenido. Vulnerable en el sentido de que estamos expuestos a la crítica, tanto la que nos guste como la que no nos guste, porque hay que también definir la crítica como opinión de alguien sobre algo más nada, eso es todo.
Y es que existen personas que critican con mala intención, con la intención manifiesta de destruir, y hay personas que critican con la intención de construir. Sin embargo, esas críticas que alguien me puede dar con la intención de destruirme, yo las puedo tomar y construir; y aún personas que pueden darme una crítica para construirme, yo puedo tomármelas por un lado negativo y hacer que me destruyan.
Considero que lo ideal es encontrar ese equilibrio entre el hecho de que habrán personas que te van a elogiar, pero también tendrás detractores y eso nos podría proteger de otro riesgo que también lo comentaba en el vídeo de la clase: por un lado podemos sentirnos destruidos, desanimados porque alguien critique nuestro trabajo, critique nuestro mensaje como comunicadores hasta llegar al límite de no publicar más contenido, dar conferencias o expresar nuestra opinión libremente.
Pero está el otro extremo de ese riesgo latente: el que un elogio o una palabra positiva hacia nuestro trabajo lo tomemos como que entonces somos lo mejor de lo mejor, se nos altera el ego totalmente y nos subimos a las nubes de la vanagloria al creer que somos infalibles o que somos perfectos.
Al ser comunicadores sea como creadores de contenido, conferencistas, locutores, como personas expuestas en redes sociales, en el Internet en general o incluso en una comunidad, debemos mantener por sobre todas las cosas la humildad y los pies en la tierra. Que nada nos destruya, que nada nos vanaglorie y que usemos siempre la retroalimentación de las personas, del público, de nuestros seguidores, sean virtuales o reales, para nutrirnos, para crecer, pero manteniendo siempre la humildad.
Les dejo al final del video parte de lo que fue esa clase, el mensaje principal pues ya se los desarrollé aquí y en la primera parte del video. Pero también aprovecho de compartirles ese extracto de la clase para que vean lo que es mi experiencia como facilitador en el área de la oratoria. Una actividad que disfruto inmensamente.
Por aquí Gary Bilbao, gracias por ver este vídeo hasta el final y nos vemos en una próxima oportunidad.
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