




Entre edificios con historia y árboles que te susurran con el viento, algo mágico sucede… Las miradas se cruzan, y basta una sonrisa sincera para transformar el día de un desconocido.
Hoy el Centro se llenó de nostalgia y belleza con una exposición de autos antiguos de los años cincuenta . Colores vibrantes, cromo reluciente y ese aire vintage que nos transporta a otra época… ¡Una joya para los amantes del pasado!
Me encantó ver cómo la gente se detenía a admirar, tomarse fotos, compartir historias ....Y lo más bonito: ¡todos sonriendo! Porque cuando caminas con los ojos abiertos y el corazón ligero, Guadalajara te regala momentos que no se olvidan.
Si tienes la oportunidad, date una vuelta. Y si no… sonríele a alguien hoy. Nunca sabes el cambio que puedes provocar. 😉