¿Qué tal, querida comunidad?
Espero que todos se encuentren muy bien y con buena energía. Hoy quiero compartir con ustedes una experiencia muy especial para nuestra familia: la celebración del tercer cumpleaños de nuestro hijo Enzo.
El pasado 7 de febrero, Enzo cumplió tres años, y decidimos celebrarlo como se merecía. Tal vez para muchos esto no sea nada fuera de lo común, pero para nosotros tuvo un significado muy especial, ya que fue su primera fiesta “formal”, por decirlo de alguna manera. Hasta ahora habíamos sido más discretos con las celebraciones, pero sentimos que a esta edad ya podía disfrutarla plenamente, interactuar con otros niños y vivirla con verdadera emoción.
Algo bastante particular de esta experiencia fue que, como padres primerizos en este tipo de eventos, tomamos la decisión un poco tarde, justo después de Año Nuevo. Y no, no lo llamo error porque la fiesta haya salido mal —todo lo contrario—, sino porque aprendimos que estas cosas requieren tiempo, planificación y un presupuesto bien pensado. Aun así, entre ideas, dudas y carreras de último momento, logramos sacarlo adelante.
Buscando opciones, dimos con un lugar que nos pareció ideal: ofrecía una amplia variedad de juegos para los niños, un área cómoda de mesas para los adultos y la posibilidad de ambientar el espacio según la temática que eligiéramos. No era precisamente económico, pero incluía exclusividad por tres horas, lo que al final nos hizo sentir que valía la pena.
En cuanto a la temática, Enzo, como muchos niños de su edad, conoce y ve dibujos animados como Bluey, Paw Patrol o LooLoo Kids. Sin embargo, y aunque a algunos les pueda parecer curioso, su historia favorita es “Los tres cerditos”. Esa fue la temática que elegimos. La organizadora se sorprendió bastante, ya que nunca le habían pedido algo así, pero aceptó el reto… y la verdad es que superó nuestras expectativas. Todo quedó precioso.
Por otro lado, contactamos a una chica para preparar las canastitas con recuerdos, golosinas y regalitos para los invitados. Pensamos que eso sería lo más sencillo, pero pronto nos dimos cuenta de que había niños y niñas de diferentes edades, lo que nos obligó a reorganizar todo el listado de obsequios. Terminamos armándolo todo el sábado en la madrugada, agotados pero satisfechos.

Antes de la fiesta, preparamos una sorpresa especial: un grupo de globos con helio para que Enzo los viera al despertar el día de su cumpleaños. Lamentablemente, el helio no duró toda la noche y los globos amanecieron caídos. Así que me tocó salir temprano, comprar otros y volver antes de que se despertara… cosas que solo los padres entienden.
Ese 7 de febrero hicimos un almuerzo familiar donde Enzo jugó, rió y disfrutó de sus globos. Pero la gran fiesta fue el domingo 8, con todos los demás niños. Desde que entró al lugar, Enzo disfrutó cada segundo: jugó solo, jugó con otros bebés y también con niños más grandes. Su sonrisa constante fue simplemente mágica. De corazón, espero que algún día conserve aunque sea un pequeño recuerdo de ese día.
Hoy, martes 10, sigo agotadísimo, sobreviviendo a punta de café para rendir en el trabajo, con las finanzas algo golpeadas… pero como dije antes, valió la pena al 100%.
Gracias por leer hasta aquí. Les deseo una excelente semana y mucha luz para todos.