Las situaciones de estrés generan alteraciones que modifican el equilibrio biológico y psíquico, cuando la intensidad de la agresión estresante resulta desmesurada para las posibilidades de adaptación, se pueden producir reacciones desordenadas o catastróficas, según la intensidad de los factores, el estrés se puede desencadenar lenta o precipitadamente.
De cualquier modo, comienzan a aparecer síntomas evidentes, además de las alteraciones propias del organismo, irritabilidad, ansiedad, pérdida de energía y estímulo de vida, desgano insuperable, tedio, relaciones insatisfactorias de todo orden, insomnio, psicastenia, confusión mental, etc.

