
El orgasmo o clímax, es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual.
Las mujeres experimentan el orgasmo de maneras diferentes, aunque por lo general éste se caracteriza por el hecho de que la aceleración del ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea alcanzan su cota más elevada y la vagina, el útero, el ano y los músculos pélvicos. No obstante, algunas mujeres pueden sentir el orgasmo en todo su cuerpo e incluso orgasmos múltiples. Las contracciones se inician a intervalos de 0,8 segundos y su número puede variar mucho, disminuyendo después de intensidad, duración y frecuencia.
Después del orgasmo, existiría en la mujer una recuperación del estado previo a la excitación. Aunque si es reestimulada antes de que disminuya la tensión sexual, la mujer es capaz de presentar varios orgasmos sucesivos.

En el caso de los hombres hay que tener en cuenta que eyaculación y orgasmo no son lo mismo. De hecho, se puede eyacular sin experimentar el orgasmo. Al igual que en las mujeres, con el orgasmo, el ritmo cardíaco, la respiración y la presión sanguínea se aceleran al máximo y se producen contracciones musculares del área de la pelvis, así como de la próstata y las vesículas seminales para producir la expulsión del semen. Se dan entre 3 y 10 contracciones con un intervalo de 8 décimas de segundo entre cada una, en función de cómo de intensa sea la respuesta. Esto significa que un orgasmo masculino dura de media entre 4 y 8 segundos.
El hombre vive esta reacción fisiológica como una oleada de sensaciones placenteras. Tras el orgasmo, en el hombre existiría la recuperación del estado previo a la excitación y se iniciaría el periodo refractario, por el cual el hombre no volverá a excitarse hasta pasado un tiempo, si bien esto es algo que puede variar según cada persona.


