El pálpito enardecido de mi corazon grita tu nombre,
mi piel clama tu tacto.
Mis manos dibujan tu cara y recorren tu cuerpo,
pensamientos silentes.
Tu mirada se refugia en mis pupilas, gritos contenidos.
La dulzura de tu voz eleva mis sentidos,
el recuerdo de tu aroma.
Tu boca, un desafío.