En muchas ocasiones nos hemos encontrado con personas las cuales creemos que son de una forma solo por el modo en que se dirigen a los demás o por su apariencia física, lo cual es totalmente falso. Vimos un poco de esto en un post anterior:

Nos topamos con personas que actúan según el lugar o acontecimiento en el que se encuentran, son capaces de engañar a los demás por lo bien que interpretan el papel que están desempeñando. Pero esto también nos puede pasar a nosotros...

Desde niños nos han dicho cómo debemos portarnos en alguna fiesta o en un lugar específico, es en esta etapa donde nos damos cuenta que no todo lo que decimos o hacemos es aceptado por los demás.
Es entonces que comenzamos a desarrollar mecanismos de supervivencia para mantener esa respuesta afectiva, tanto nos delimitan que terminamos sintiéndonos otras personas, a partir de ese momento aprendemos que tenemos que ser otros para poder estar en determinados lugares.

Hoy en día actuamos según los protocolos y estándares de los lugares a donde vamos o de las personas con las que queremos estar bien. Sin embargo, en la etapa adulta, los individuos se pueden volver inestables, ya que empiezan a reconocerse con una identidad ficticia que han construido de ellos mismos.

Por el temor a ser rechazados y perder la aceptación o cariño de los demás, llegan a aparentar situaciones económicas, emocionales o relaciones familiares que ya no tienen, solo para mantener el estatus, imagen o prestigio y hasta ponerse una careta para vivir del personaje que eligieron tener en su doble vida.
Viven aparentando ser felices, mantener un matrimonio estable, amigos y familia perfecta; dentro de estos espejismos suele haber una persona infeliz e insatisfecha de su propia vida.

Cuando sigues viviendo de tu personaje, terminas perdiendo credibilidad ante las personas y acabas en la soledad siendo un completo extraño para los demás y para ti mismo, los actos son lo que definen a un individuo, no lo que se dice ser.
La mayoría de nuestros pensamientos que tenemos diariamente, son los que terminan por definir lo que realmente somos, ya que siempre buscamos llevar a cabo cada uno de ellos para conseguir nuestros propósitos.

Constantemente se genera polémica entre el ser, el decir y el hacer, pues no siempre se hace lo que se dice y viceversa, no hay la misma conexión entre el decir y el hacer.
Cuando aseguramos que vamos a hacer algo y no lo realizamos, estamos demostrando que hablamos sin fundamentos, pues prometemos algo que no se va a cumplir, hablamos por hablar.

Se dice que todos los seres humanos tenemos tres personalidades: la que somos, la que creemos y la que los demás piensan como somos, es aquí en donde debemos encontrar el equilibrio perfecto para mantener la ecuanimidad de nuestra identidad.

No es fácil hoy en día tener congruencia entre lo que expresamos y lo que hacemos, pues muchas veces decimos las cosas solo para quedar bien con algunas personas, pero realizamos todo lo contrario de lo que hemos dicho.
Para lograr todo lo que deseamos debemos enfocarnos en lo que realmente queremos, ser perseverantes con nuestros objetivos trazados y honestos con nosotros mismos, no creer lo que digan negativamente de nosotros para no caer en su juego, demostrar con hechos y no con palabras, que podemos ser íntegros, originales y únicos.
Recuerden que si quieren ser recompensados con más votos entren al ¡Emeeseesetraaaaaail! Aquí les dejamos el link para que estén enterados cómo funciona