[Fuente](https://pixabay.com/es/photos/hipnosis-reloj-reloj-de-bolsillo-4045657/)
Cuando te pienso, una pena honda inunda el cuerpo entero, no hay rincón por muy pequeño que se salve del diluvio ocasionado por la acción del pensamiento.
Reflexiono y me culpo por quererte como a nadie, cómo a nada, más sin arrepentimiento, te quise porque podía y sabía que era mí salvación, mí sustento, mí piso fuerte en ese entonces, hoy convertido este en mar inmenso de arena movediza.
Aun te pienso con ternura y no culpo a mí corazón por fundirse y confundirse a voluntad con el tuyo a fuego lento, que se desvivía por ti, por amarrarte a mí cual amarre de barco en muelle, cadena fuerte de eslabones irrompibles conformados por te quiero, te amo, te extraño, te pienso, te anhelo y se dibuja una sonrisa que evoca como viajando en el tiempo un pasado muy brillante no opacado por tu ausencia, ni por olvidados besos.
Caigo en las fauces feroces de la reciprocidad, si te pienso, te extraño y si te extraño te pienso y entre estos dos paso en mí cotidiano viaje, péndulo de dos extremos, el uno me empuja al otro y viceversa, no hay reclamo ni reproche.
Por fortuna te pienso bonito sea en este o en aquel extremo, así también con el te extraño que me ahoga el pensamiento, suspiros hondos se escapan volando alto hasta el firmamento en cada extremo, sea que te extrañe o te piense pero de ese mal no muero.
En esta escuela aprendí más a extrañar momentos con sus sabores y olores más que a ti y a tus amores, que el te pienso es alimento a este corazón abierto, herido y casi sin aliento, sumergido en la penumbra del te fuiste y no hay regreso.
Si algún día llega el olvido queriendo borrar lo expuesto te pensaré en el te extraño y te extrañare en te pienso