Es de saber… ¿Qué ocurre cuando la noche regala letras hechas por el puño?
¿Será la magia cuando habla suave y despacio mientras domina entre brazos? O… ¿Es la alquimia que al acaecer acelera el pulso, hace ensanchar los pulmones hasta robar el aire y hace entregar el ser?
Desploma la voluntad, y por primera vez la eternidad no existe, porque la vida se vuelve inmarcesible.
¿Lo ocurrente y elocuente de cada estribillo es como agua que se riega en las orillas de la playa, tendrá la culpa?
A lo mejor, pero no mas de la cuenta. Aunque las palabras son efímeras y las ganas de llevarse sin permiso cada suspiro, aprehensa.
Sí, pero no.
¿Cómo es que desata cada nudo que se lleva en el alma?
No, pero sí.
¿Por qué el silencio sin agitar rompe la calma?
Entonces el cuerpo insiste con la mano lo que con la boca no llega al oído.
Cada vez que coletea con sus oscuros lisos es un céfiro que sonríe y devuelve con reverberancia la mansedumbre de la flor.
Y el tiempo con mímicas despierta el anochecer, como la osadía sin rasgaduras quita el velo de lo que fue ultraje.