Le encantaba las sabanas, sumergir su cara en ella y morder la misma, con sus garritas las agarraba fuertemente, brincaba como loca y sus pupilas se dilataban.

Una noche ella estaba durmiendo junto a mi, la mañana siguiente desperte y ella ya no se encontraba, desde ese día no la volví a ver más en vida, resulta que se habia escapado y por alguna razón fue encontrada muerta en un montículo de tierra en la vereda contraria, llore, llore tanto, sollozaba de lo debastada que me sentía, me dolió su perdida, ya la amaba, era mi bebé, y lastima que no la vi envejecer, su vida aunque que fugaz, tambien tubo sus momentos de alegria, cuando eres tan inocente como los animales lo son, ves la vida diferente y su tiempo muy desigual al humano, hay que aprender un poco de ellos.
Mia
Fotos tomadas con mi Huawei G630
