26 años.
1.70 de altura.
Ojos marrones.
Divertidamente torpe.
Diva.
Genuino.
Generalmente así me describirían las personas que me conocen. ¿Pero ese soy yo realmente?
Es qué creo que hemos perdido la noción de lo qué es realidad o ficción, creyendo que lo que mostramos al mundo exterior es lo que realmente somos.
Ocultamos un corazón roto tras una canción de trap y una botella de champagne.
Ocultamos nuestra depresión o ansiedad tras la imagen de un F*ckBoy o tras la personalidad de algún personaje de cualquier serie que se encuentre en el top 10 de Netflix.
Pero ese no soy yo.
Soy como una cebolla en solitario.
Llena de capas.
Soy como una pintura de Van Gogh, llena de colores y de desilusión por una noche llena de estrellas que nunca llego.
Soy Picasso, logrando que mi periodo azul se vuelva arte y algo hermoso.
Soy más de lo qué demuestro, soy lo que me quitaron y lo que nunca tuve.
Soy ansiedad y depresión.
Soy un corazón roto y solitario.
Soy fotografía y poesía.
Soy sueño y realidad.
Soy una ciudad en construcción y ruinas de una sociedad extinta.
Soy Carrie en Nueva York y soy Jack en un barco con destino a su muerte.
Y sin embargo sigo preguntándome todos los días.
¿Realmente quien soy?