
En este caso, quiero señalar algunas actitudes que a mi juicio, deben ser concientizadas y controladas de manera astuta. Me gusta recordar siempre que el equilibrio es la clave de casi todo en nuestra vida, y cuando damos paso a algún desbalance dentro de la personalidad o emocionalidad, las consecuencias y situaciones indeseables las veremos venir muy prontamente como resultado desencadenante de nuestras acciones.
"El carácter no está cortado en mármol; no es algo sólido e inalterable. Es algo vivo y cambiante." - Mary Anne Evans, escritora británica.
Negación
Cultivar un carácter que esté siempre a la defensiva, en negación a los problemas tanto exógenos como endógenos que se puedan presentar, y que conjunto a ello, no haya capacidad de aceptación o crítica, es totalmente perjudicial para el desarrollo normal de cualquier individuo.
Ante los errores y problemas propios no pueden haber huidas ni terceros culpables, es prácticamente inaceptable vivir de excusas para no asumir las realidades. Terminas tropezando con la misma piedra y estancado en la búsqueda insaciable de sordinas que te distraigan de los verdaderos motivos y razones que debes atender y solucionar.
La vía directa para el conocimiento está a través de la equivocación, por ello es necesario tropezar para aprender, y en un futuro, desenvolverse ante condiciones aun más complicadas sea jugada fácil.

Mea culpa, obra de Hari Mitrushi Fuente
Miedo al cambio
Hace unos artículos atrás estuve tocando el tema del temor y la ansiedad en la rutina. A veces, solemos restarle importancia a lo que verdaderamente significa sentir angustia ante condiciones externas, sin darnos cuenta de que el cambio es totalmente inevitable y necesario para la prosecución de infinidades de cosas, de hecho, lo único permanente de los elementos o de los cuerpos, son sus condiciones de cambio.

Victimizarse en cada situación
Esta es una de las maneras en las que las personas suelen evitar enfrentar sus realidades. Perciben cualquier situación como una agresión o ataque y se colocan en medio de la misma, con el fin de salir exentos de cualquier tipo de culpa, por medio de la lástima.
Los pone en una posición totalmente susceptible a perder el control tanto de las emociones como del entorno. Actitud sumamente perjudicial no solamente para la persona que está presentando dicha característica, sino para quienes le rodean también.

Intentar complacer a todos
Tu familia, tus amigos y hasta tu pareja siempre esperan algo de ti, eso es totalmente legítimo. Y la mayoría de las veces las exigencias suelen ser positivas, entonces ¿dónde radica el problema?... Simplemente intentar satisfacer a la gente que nos rodea, hablando en un plano sociológico, no es correcto; de hecho es una misión casi imposible y egoísta para nosotros mismos.
En los casos más extremos vemos como hay personas que pierden su personalidad y esencia en ese proceso incansable. Podemos aceptar consejos o inclusive opiniones, pero nunca permitir que los demás tomen las decisiones por nosotros. No está bien dividir nuestra vida a conveniencia de los demás, hay que tener carácter y determinación, las cuales se van adquiriendo conforme se vaya madurando. Para poder vivir en paz, no necesitas la aprobación de los demás.
Que en tu vida primero estés tú, luego tú y tercero tú. Suena egoísta, pero tu felicidad no la determina más nadie sino tú.

Sentirse dueño absoluto de la razón
Es cierto que sólo debemos permitir opiniones puesto que las decisiones siempre las debemos tomar nosotros y toda la cosa, pero hay que tener también cuidado con ello. No es bueno tampoco sentir que estamos sentados en el trono del perfecto y único raciocinio. Una persona que esté abierta al conocimiento y al entendimiento tiene las de ganar verdaderamente, pero sí no, sólo nos topamos con una actitud obtusa. Tu inteligencia se puede ver opacada por el nivel de egocentrismo y soberbia que poseas.
"Existe una delgada línea entre la arrogancia y la confianza en uno mismo, y esta última, si es legítima, es un caballo ganador" - Jack Welch.

Al final todo radica en aceptar y mantener el control, que aunque parece fácil, si no dedicamos un esfuerzo constante y efectivo nos veremos significativamente afectados. Lo más preocupante de cultivar actitudes negativas es que debilitan u opacan nuestras cualidades, hundiéndonos entonces en un mar de conductas nefastas y desfavorables, del cual para salir, se necesita de una doble dedicación. Muchas de estas actitudes dañinas son aprendidas pero todos tenemos el poder de darle forma a nuestra personalidad, con un cincel vamos trabajando en la misma diariamente sin darnos mucha cuenta, y ya que se trata de nosotros, de nuestra vida ¿Vale la pena esforzarse, no?