
Y sus preciosos ojos, se veían como volver a casa.
Y sus derepentes actitudes extrañar, y las mías eran tan iguales.
Y la forma tan escandalosa en que solía reirse de mí era genial.
Y sus mejillas ruborizadas eran parte de mí.
Y cada mañana que le dabas sentido a mi vida.
Y cada abrazo que me hacía amarla aún más de lo que debía.
Publicado por; @aeff