Un invierno en Nueva York

By @vgalue1/21/2026spanish

Andrés miró por la ventana de su cuarto y soltó un suspiro largo, de esos que salen del alma. Otra vez.

Todo estaba blanco, tal cual se ve en la foto. Para él, que creció corriendo en chancletas bajo el sol picante de Santo Domingo, este paisaje de Nueva York seguía pareciéndole de mentira, como sacado de una película que nunca termina.

1000612570.jpg

Se levantó de la cama sintiendo el piso helado. En su tierra, a esta hora, ya estaría con una camiseta de tiritas, sintiendo la humedad tibia y escuchando alguna bachata a lo lejos. Aquí no. Aquí el silencio de la nieve lo tapa todo.

Empezó el ritual de todas las mañanas de invierno: ponerse la "armadura". Primero la ropa térmica pegada al cuerpo, luego el pantalón grueso, el suéter de lana que le pica el cuello, y finalmente, el abrigo grandote que lo hace sentir como un muñeco de Michelin. Se puso las botas pesadas, esas que odia porque arrastran kilos de nieve sucia.

Al abrir la puerta de la casa, el frío le dio una cachetada en la cara. El aire estaba tan helado que dolía respirar por la nariz. Andrés miró la calle. Los árboles estaban doblados, cargados de nieve, parecía que se iban a romper en cualquier momento. En el suelo, solo se veían las marcas grises de las llantas de algún carro que había pasado temprano, abriendo camino en el asfalto congelado.

Empezó a caminar con cuidado de no resbalar, metiendo las manos en los bolsillos. Mientras sus pies crujían sobre la nieve, su mente voló lejos. Se acordó de diciembre en su barrio, donde la gente saca las sillas a la acera, se come puerco asado y el frío no existe.

"¡Diache, qué pela!", murmuró para sí mismo, viendo el humito blanco salir de su boca.

Extrañaba el verde intenso de las palmeras, no este blanco y gris que le entumecía los dedos. Pero luego pensó en el sobre que iba a mandar a su mamá a fin de mes, y en la oportunidad que estaba construyendo aquí, tan lejos del Caribe.

Andrés se acomodó el gorro de lana, levantó la vista hacia los cables de luz cubiertos de hielo y siguió caminando. El invierno en Nueva York era duro y solitario, pero él llevaba el sol de su isla guardado en el pecho para no congelarse por dentro.



**Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.**

SeparadorSteemit10.png

20200113_094257.png

97

comments