El domingo fui a dar una vuelta por la feria de antigüedades. Hacía un día lindo y me gusta ver qué cosas raras vende la gente. Entre puestos de ropa usada y adornos viejos, vi una caja de cartón llena de casetes. Me acerqué por curiosidad, hace años que no veo uno.

Empecé a chismear la mesa y me encontré con un montón de casetes de Kiss. Estaba "Revolver de Amor", "Destructor", "Rock and Roll Over"... ¡un montón! Me acordé de mi hermano mayor, que era fanático y tenía las paredes de su pieza llenas de pósters de la banda. Yo era chico y me daba un poco de miedo verlos pintados, pero me encantaba la música.
Lo más gracioso es que, entre medio de tanto rock pesado, apareció un casete del Topo Gigio. Me dio mucha risa la mezcla. Me imaginé al dueño de esos casetes: un rockero duro que también tenía su lado tierno.
Al final, no me pude resistir y me los compré todos. No tengo donde escucharlos, pero me dio pena dejarlos ahí tirados. Son como un pedacito de historia, un recuerdo de cuando la música se escuchaba de otra manera.
**Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.**

