Te tomé como quien toma algo que es suyo, te abracé como si fuera para siempre, como que no te volvería a ver jamas.
Te hice mía cuantas veces quisimos, donde tu quisiste y donde yo quise, en los lugares mas locos estábamos tu y yo, rozando nuestros cuerpos.
Nada nos fue impedimento, siempre nos dejamos llevar, yo degustaba tus uvas mientras tu catabas mi elixir.
Una simple mirada o incluso el solo hecho de sentir tus labios a través de mis dedos ya generaban desbordes.
Si algo nos unía eran nuestras explosiones afrodisíacas repletas de dopamina, pero solo eso, porque mas fueron nuestras carencias y fatigas, que los momentos rebosantes de serotonina.
Puedo decir que hicimos cosas que no muchos aprobaron, pero que se tenían que hacer, porque la vida es breve y mañana quizás no veamos la luz de un nuevo día.